TOP DE RANCAGUA CONDENA A 6 AÑOS DE PRESIDIO EFECTIVO A AUTOR DE HURTO Y USO FRAUDULENTO DE TARJETAS DE DÉBITO

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El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Rancagua condenó a Luis Antonio
Molina Molina a la pena de 6 años de presidio efectivo, en calidad de autor
de los delitos de hurto y uso fraudulento de tarjetas de débito. Ilícitos
perpetrados entre mayo y agosto de 2017, en la ciudad.

En fallo unánime (causa rol 512-2018), el tribunal -integrado por los
magistrados Miguel Santibáñez Artigas (presidente), Roberto Cociña Gallardo
y Fadua Salas Eljatib (redactora)- aplicó, además, a Molina Molina las
accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios
públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones
titulares mientras dure la condena; más el pago de las costas del proceso.

El tribunal dio por acreditado, más allá de toda duda razonable, que en
horas de la mañana del 31 de mayo del 2017, “mientras la víctima G.C.S. se
encontraba en el cajero automático ubicado en Mall Patio Rancagua,
intentando realizar un giro de dinero con la tarjeta de su marido P.O.D., lo
que no podía concretar debido a su desconocimiento del sistema, se le acerca
el imputado Luis Molina Molina, quien le ofreció ayudarla a concretar la
operación de giro, momento en que aprovecha de mirar la clave secreta y
sustraer la tarjeta de la víctima retirándose del lugar llevándosela consigo
y dejando en su lugar la tarjeta de otra persona. Momentos después el
imputado concurre a un cajero automático procediendo a girar desde la cuenta
de la víctima, usando la tarjeta sustraída, la suma de $200.000 y efectúa
tres compras en el supermercado Unimarc Membrillar por las siguientes sumas
$67.449, $37.449 y $67.449, operaciones que fueron cargadas a la cuenta de
P.O.D.”
En tanto, en horas de la tarde del 18 de agosto de 2017, la víctima S.M.A.
concurrió hasta el cajero automático del BancoEstado del Paseo Independencia
de Rancagua para realizar un depósito de $20.000, circunstancias y dado el
desconocimiento de la operatoria del dispensador automático de dinero, se
acercó el condenado a la víctima, a quien le ofreció ayuda para concretar la
transacción, “aprovechando para mirar la clave secreta, sustrayendo la
tarjeta de la víctima y subrepticiamente la cambio por otra tarjeta bancaria
a nombre de M.C.O., retirándose del lugar llevándosela consigo”.

“Posteriormente, con la tarjeta sustraída y en conocimiento de la clave de
seguridad asociada el imputado procede a girar desde la cuenta de la
víctima: en un cajero automático la suma de $200.000, por caja vecina se
gira la suma de $2.000 y se efectúan compras que son cargadas a la cuenta
del ofendido, en supermercado Santa Isabel por la suma de $15.060 y en
supermercado Unimarc de Membrillar dos compras por la suma de $53.390 cada
una. Se ocasionó un perjuicio a la víctima de $323.840”.

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